Etiqueta: Masculinidad hegemónica

MOOD: ¡CANSADO!

Hace tiempo que, al pasar tiempo con otros chicos de la cuadrilla, clase o entorno, muchas veces, no me siento muy cómodo y eso me ha traído qué pensar últimamente.

Yo desde pequeño he estado en una cuadrilla de chicos y aunque tengo muchas chicas amigas, la mayoría de las veces suelo andar con chicos. La verdad es que no sé por qué. ¿Será por costumbre o porque uno de mis más íntimos amigos es un chico…? ¡Tampoco he pensado mucho en esto la verdad!

De todas formas, aunque tengo buenos recuerdos amistosos de pequeño, últimamente no me siento muy cómodo con los chicos de la cuadrilla o de otra cuadrilla. No es porque me caigan mal. ¡Porque nos conocemos desde siempre! Pero, tengo la sensación de que hay una especie de presión en la cuadrilla para hacer las cosas de una manera o para tener un tipo de actitudes ante los demás.

Un chico mira al horizonte en el mar.
Photo by Davyn Ben on Unsplash.

Por ejemplo, cuando jugamos a fútbol o a algún otro deporte, aunque sea un partido amistoso, siento que jugamos como si fuera la final de la Champions. ¡A menudo hay entradas feas! Además, ¡tienes que ser el mejor! Y como yo, si en el fútbol eres bastante mediocre, o nadie te hace caso o te banean directamente. Y qué queréis que os diga, a mí al menos no me gusta que no ser bienvenido en alguna parte.

Físicamente también parece que todos debemos estar «mamadísimos». Yo en eso tengo suerte, porque soy bastante musculoso y no tengo que hacer mucho esfuerzo para que eso sea así. Pero a mi alrededor se escuchan muchos desprecios que sufren los amigos que no son musculosos y son más delgados.

Con todo esto da la impresión de que, en vez de ser un grupo de amigos, es una competición. A ver quién es el mejor en el fútbol, a ver quién tiene mas abdominales, quién liga más… Yo a esto no quiero jugar. ¡Yo quiero divertirme con mis amigos y no competir!

Además, muchas veces, cuando no hay competencia y nos llevamos bien y somos una cuadrilla unida, hay algunos que se ponen en el rollo M.D.L.R. y empiezan a molestar a las cuadrillas de alrededor (generalmente más jóvenes o chicas). Yo lo paso muy mal, no me gusta nada ese rollo, me da todo el palo. Además, no puedo decir nada. Cada vez que digo algo soy yo a quien le molestan y se ponen en mi contra. En esos casos empiezan además algunas actitudes que me incomodan por completo: los amagos de que me van a pegar, las amenazas de «bromas»…

Cuando los chicos de mi entorno se ponen en esa actitud de «de calle» y quieren que entremos en modo desafío y yo no quiero ya sea porque me da miedo, porque creo que está mal o porque me da vergüenza, me llaman «marica» o «maricón». También cuando decido estar con chicas o cuando hago «cosas para chicas». ¿Por qué me llaman «marica, maricón» al hacer o decir algo relacionado con las chicas? ¿O por qué esos insultos? ¿Acaso ser gay es ser un miedoso? ¿Y qué si soy miedoso? ¿Y qué si soy gay? ¡Quizá lo soy! O no. Pero si al menos alguna vez me doy cuenta de que me gustan los chicos, no quisiera por eso sentir vergüenza o miedo.

Una cuadrilla hablando
Photo by Eliott Reyna on Unsplash.

Esto último me ha recordado que no tengo más que un amigo íntimo a mi alrededor. La amistad entre nosotros no se da entre competitividad y los golpes entre nosotros. La amistad entre nosotros se da cuando nos contamos uno al otro cómo nos sentimos, cuando nos mandamos audios después de la bronca que hemos tenido en casa, cuando nos echamos unas carcajadas o si miramos a la cara del otro sabemos que algo no va bien. Es una relación que me encanta y la verdad es que me da pena tener dificultades para crear semejante relación con otros chicos.

En definitiva, con todo lo que he contado aquí, a veces me parece que ser chico y estar entre chicos es una cárcel y que, si no haces «cosas de chicos», recibes un castigo.

Si esto es ser chico, yo no quiero ser chico o al menos me gustaría ser un chico de otra manera. Un chico que no vaya a sentir esa presión que he dicho al principio, que sea un chico más relajado.

Chico posa ante la cámara con una camiseta que dice: MonGay, TuesGay, WednesGay...
Photo by Xandtor on Unsplash.

13/07/21

¿PREPARADO PARA LIGAR? CLAVES PARA NO PERDERSE…

¿Qué es ligar? ¿Para qué ligamos?

¿Qué buscamos cuando queremos ligar? ¿Ligamos con facilidad o nos cuesta?

¿Cuáles son nuestros referentes a la hora de ligar?

Prest zaude ligatzeko? Claves para no perderse. Taller dirigido a chicos de entre 12 y 26 años.

Estas han sido algunas de las preguntas que han lanzado los sexólogos Peio Saez de Lafuente y Javi Molina en el taller online titulado ‘Prest zaude Ligatzeko? Claves para no perderse’ dirigido a chicos entre 12 y 26 años.

Aquí os dejamos algunos de los temas claves que se han mencionado durante la formación.

 

La importancia de nuestro deseo.

Si yo no tengo claro lo que quiero, ¿cómo me voy a enfrentar a esa situación de plantearle mi deseo a otra persona?

  • ‘Cuando nos acercamos a una persona, lo hacemos porque si no voy a quedar como el raro del grupo, porque mis amigos me presionan ¿o lo hago porque realmente me atrae esa persona y me apetece tener un acercamiento?’. Es clave hacernos esta pregunta antes de iniciar un ligoteo.
  • Históricamente los hombres heterosexuales no hemos expresado nuestras emociones salvo a nuestra madre y a nuestra pareja, por lo que es muy difícil expresar un deseo a una persona que muchas veces no conoces mucho.
  • Nos sentimos súper incomodos en esa incertidumbre de… ‘Y ahora, ¿qué debo hacer?, ¿qué debo decir?’ Pregúntate siempre primero: ‘¿Qué es lo que quiero?, ¿por qué estoy aquí?, ¿qué busco?, ¿busco crear una relación de pareja?, ¿busco acercarme a alguien y jugar?’. Es muy importante y un paso esencial que cuando yo me acerque a alguien sepa por qué lo hago.
  • Debo sentir que tengo la legitimidad de expresar mis deseos, cosa que también es mi obligación, porque la otra persona no puede leerme la mente. Pero para decirlo tengo que pensarlo y tenerlo claro.
  • ¡Ojo! Porque a menudo estamos tan preocupados por gustar que a veces dudamos si esa persona nos gusta de verdad. Porque necesito tanto lograr su aprobación que se me está olvidando si quiero estar aquí.
  • Otras veces, estamos tan metidos en nuestro pensamiento, que no prestamos atención a como está la otra persona, a sus señales. Ligar no es un proceso individual, es un proceso común, de dos o más personas.

 

Presta atención a las señales de la otra persona.

Cuando yo tengo muy claro mi deseo, a veces ocurre que la otra persona no quiere saber nada de mí. Pero es que yo tampoco puedo convencerle con unas palabras concretas. El deseo es muy personal y depende mucho del momento.

  • Antes de ese primer acercamiento, es muy importante salir del bucle de lo que le voy a decir, de cómo se lo voy a decir, de si haré el ridículo, etc. y prestar atención a las señales que nos está dando la otra persona. Si mira hacia la puerta constantemente o ni si quiera nos dirige la mirada, es que no quiere saber nada de nosotros.
  • Una vez hecho el acercamiento y viendo que la otra persona está receptiva, es importante ir viendo qué expectativas tiene, ir dándonos cuenta de ello.
  • Algo clave antes de acercarte y plantearle que te gusta, es insinuarte de alguna manera; con una mirada, una sonrisa, un gesto…. Es una forma de poder recibir señales por parte de esa persona. También tiene esa parte de protegerse, y no recibir un rechazo verbal contundente que puede ser más doloroso.

 

El miedo al rechazo.

El miedo al rechazo es una realidad que nunca vamos a acabar de superar.

  • Es muy importante asumir que cuando nos dicen no, no nos dicen que no a nuestra persona. A veces creemos que nos rechacen depende claramente de nosotros y nos deja pensando que es nuestra culpa y nos castigamos por ello. Pero es ir aprendiendo, es un entrenamiento.
  • También el dolor es diferente si es una persona a la que le entras de repente en una fiesta o si es una persona con la que llevas tiempo viéndote. Saber gestionar bien el rechazo es clave para no sufrir de sobremanera y no hacer daño a la otra persona.

 

Yo y mis vergüenzas.

En ese miedo al rechazo entra en juego la vergüenza, aunque podemos ser una persona vergonzosa de serie.

  • Siempre que nos acercamos por primera vez a una persona para mostrarle nuestros sentimientos va a haber cierta incomodidad. Pero, ‘¿cuánta incomodidad estoy dispuesto a superar?’.
  • Es clave conocer y amar nuestras debilidades y defectos. La perfección no es atractiva.
  • Hemos confundido naturalidad con falta de vergüenza. Pero si vas de forma natural con tu vergüenza por delante, pueden salir cosas muy bonitas.
    Puedes acercarte a alguien y comenzar diciendo: ‘Hola, estas cosas me dan mucha vergüenza, pero… me has gustado’, por ejemplo. Utiliza la vergüenza, no la escondas. Porque eso sí que es difícil, tienes que hacer tres trabajos: uno tener vergüenza, otro saltarla y otro ocultarla.
  • No pasa nada por ser torpe, no pasa nada por sentir vergüenza… ¡Pero ojo! No es lo mismo ser torpe que ser agresivo, si se es torpe igual con cambiar algunas cosas es suficiente. Si se es agresivo, estoy invadiendo el espacio de una persona que quizá no tenía un interés claro en mí, pues ahora lo tendrá aún menos.
  • Es clave cómo mostramos nuestra vulnerabilidad.

 

No hay una manera universal de ligar.

Si crees que existe una respuesta mágica para ligar, no es verdad.

  • Cuando hablas con alguien, no es tanto el cómo te has expresado, si bien o mal. Lo más importante es pensar: ‘¿creo que mi manera de expresarme ha sido buena?’.
  • A la hora de ligar nos centramos mucho en el objetivo y no tanto en el proceso. Es fundamental que todas las personas implicadas en el proceso de ligar, disfruten precisamente de ese proceso, del juego, del irse conociendo poco a poco, insinuándose, buscando esa erótica… Si el objetivo es llegar a la cama y meterla y la conversación ha sido un rollo, pues mal.

El que disfrutemos ligando o no, depende mucho de dónde pongamos nuestro objetivo. Por ejemplo; si yo voy al monte para ir a la cima, y lo mas importante es llegar a la cima, no cojo agua ni llevo nada porque lo mas importante es llegar cuanto antes, y de repente llueve y me tengo que dar media vuelta. En ese caso habrá sido un día horrible en la montaña. Pero si la meta era la de disfrutar del paseo, ahí no importa no haber llegado a la cima. Lo mismo ocurre con el proceso de ligar.

 


13/07/21

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09/07/19

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